Leí esto en otro de esos días perturbados y no sé por qué pensé en cosas de dentista.
La lista de pen-dientes tiene sólo tres incisivos, el resto fue extirpado. Sentí bastante miedo al escribir eso.
Otro gran ejemplo de las dimensiones ominosas que pueden adquirir algunas cosas con el tiempo por postergarlas.
La sensación que se tiene al despertar y darse cuenta de haberse perdido algo importante por estar durmiendo es algo que conozco bien y es una combinación de serenidad y desesperación.
Lo que ocurre con los conductores cuando llueve en el DF es digno de ser estudiado. Todos tienen sus teorías. La mía es que todos, peatones y conductores, entran en un pánico silencioso; los conductores manejan mal y la gente pone "cara de lluvia" (el ceño fruncido, los ojos entrecerrados, la boca un poco arqueada hacia abajo, con las comisuras, a veces, muy marcadas) y caminan "jorobados"; cuando llueve, aunque sea muy levemente. Yo recomiendo hacer todo lo contrario a lo que normalmente se hace cuando llueve; caminar o manejar sin prisa, ceder el paso a todos, mantenerse erguido y mostrar una expresión neutral y de aceptación ante las inclemencias del clima.
Yo también he querido pedirle tregua a la vida.
Se me ocurrieron cosas absurdas para llevarse durante un sismo: Llevar en brazos a un adulto que sea perfectamente capaz de caminar, llevarse una silla o una mesa, llevarse la tele.
Este es bueno, no tengo nada qué agregar.